









El BMW E34 M5 es una de las berlinas deportivas más veneradas jamás creadas, ya que encarna la combinación perfecta de artesanía, rendimiento y pureza de ingeniería. Producido entre 1988 y 1995, fue el último M5 fabricado a mano por BMW Motorsport en Garching, lo que lo convierte en un verdadero puente entre la era analógica de las prestaciones y la era moderna de las berlinas de altas prestaciones tecnológicas.
Basado en la tercera generación del BMW Serie 5 (E34), el M5 se desarrolló como el buque insignia de la gama de prestaciones de BMW, un refinado gran turismo con alma de coche de carreras. Bajo su discreto y musculoso exterior se escondía uno de los mejores motores de BMW: el seis cilindros en línea S38, descendiente directo del motor del legendario supercoche M1. En su versión inicial de 3,6 litros, producía 315 CV, mientras que las versiones posteriores, como la S38B38 de 3,8 litros, desarrollaban hasta 340 CV y 400 Nm de par. La potencia se enviaba a las ruedas traseras a través de una caja de cambios manual de cinco velocidades, lo que confería al coche un carácter de conducción atractivo y mecánico sin parangón entre sus rivales.
Cada E34 M5 fue ensamblado a mano por técnicos de BMW M, y cada uno de ellos tardó casi dos semanas en completarse. La atención al detalle era excepcional: desde el diseño del motor hasta el acabado interior reflejaban la dedicación de la división Motorsport...
El BMW E34 M5 es una de las berlinas deportivas más veneradas jamás creadas, ya que encarna la combinación perfecta de artesanía, rendimiento y pureza de ingeniería. Producido entre 1988 y 1995, fue el último M5 fabricado a mano por BMW Motorsport en Garching, lo que lo convierte en un verdadero puente entre la era analógica de las prestaciones y la era moderna de las berlinas de altas prestaciones tecnológicas.
Basado en la tercera generación del BMW Serie 5 (E34), el M5 se desarrolló como el buque insignia de la gama de prestaciones de BMW, un refinado gran turismo con alma de coche de carreras. Bajo su discreto y musculoso exterior se escondía uno de los mejores motores de BMW: el seis cilindros en línea S38, descendiente directo del motor del legendario supercoche M1. En su versión inicial de 3,6 litros, producía 315 CV, mientras que las versiones posteriores, como la S38B38 de 3,8 litros, desarrollaban hasta 340 CV y 400 Nm de par. La potencia se enviaba a las ruedas traseras a través de una caja de cambios manual de cinco velocidades, lo que confería al coche un carácter de conducción atractivo y mecánico sin parangón entre sus rivales.
Cada E34 M5 fue ensamblado a mano por técnicos de BMW M, y cada uno de ellos tardó casi dos semanas en completarse. La atención al detalle era excepcional: todo, desde el diseño del motor hasta el acabado interior, reflejaba la dedicación de la división Motorsport a la perfección. Sutiles retoques aerodinámicos, como el faldón delantero más profundo y los retrovisores del color de la carrocería, insinuaban sus prestaciones sin ostentación.
El E34 M5 no era sólo velocidad en línea recta, era una obra maestra de equilibrio y precisión. Su chasis contaba con una geometría de suspensión revisada, suspensión trasera autonivelante, amortiguadores más rígidos y frenos más grandes, lo que le permitía manejarse con agilidad y estabilidad a pesar de su tamaño. El resultado era un coche que se sentía igual de cómodo atravesando puertos de montaña que devorando kilómetros en la Autobahn a 250 km/h.
Cuando finalizó su producción en 1995, se habían fabricado poco más de 12.000 unidades, lo que lo convierte en uno de los M5 más raros y coleccionables jamás producidos. Le sucedió el E39 M5 con motor V8.