
En 2004 se lanzó al mercado una nueva gama de motores diésel con inyectores unitarios Pumpe-Düse (PD). El diseño incorporaba inyectores unitarios junto con sistemas electrónicos y equipos de control de emisiones adicionales para cumplir con la normativa sobre emisiones de Europa y Norteamérica, y es más complejo que los motores diésel ofrecidos anteriormente. Para lograr generar la potencia suficiente y cumplir al mismo tiempo con las normas de emisiones, la tecnología “PD” inyecta el combustible directamente en la cámara de combustión a presiones de hasta 2.050 bar (30.000 psi). El objetivo de la alta presión es favorecer una atomización fina del combustible, lo que contribuye a una combustión más completa. Para reducir el ruido, el motor emplea un sistema de “inyección piloto” que inyecta una pequeña cantidad de combustible antes de la inyección principal. Todos los motores diésel de nueva generación requieren un aceite de motor especial que cumpla con la especificación de aceite 505.01 de Volkswagen (o posterior), teniendo en cuenta que el uso de un aceite que no cumpla esta norma provocará daños graves en el motor, especialmente en el árbol de levas y los inyectores.